Saludar con Namasté me da urticaria.

Por eso no lo hago.

Soy Dani, pero creo que ya me conoces.

Y si has llegado hasta aquí es porque algo en tu práctica de ashtanga ya no encaja.

Bienvenido al club.

Mira, te voy a ser brutalmente honesto:

La mayoría cree que sus problemas en la práctica son por “falta de experiencia”.

Mentira.

Son por falta de entendimiento.

Hacen drop-backs antes de tener espalda, se fuerzan en kapotasana, respiran como posesos… y luego se estancan, se lesionan, se frustran y acaban quemados.

Yo pasé por todo eso.

Y salí.

No porque sea más disciplinado ni nadie especial. Sino porque encontré otra forma de mirar la práctica.

Una forma basada en patrones.

Entender la esencia de cada postura en vez de coleccionarlas como cromos.

Verás…

Un patrón es un copo de nieve:

Cada copo es único en la historia del universo.

Pero todos comparten el mismo modelo de base.

Cuando reconoces el patrón, ves la esencia sin importar la variación.

Con las posturas pasa exactamente igual.

Cuando entiendes los patrones:

  • Dejas de forzar

  • Dejas de lesionarte

  • Dejas de sentir que “nunca avanzas”

  • Y empiezas a practicar con una claridad que muy pocos tienen

Esto es lo que te ofrezco:

La primera pieza del puzzle.

Un audio de casi 11 minutos donde te explico 3 patrones universales que lo cambian todo.

Si esto resuena, haz una cosa:

Pon tu email y recibe el audio + todo lo demás (estrategias semanales, contenido exclusivo y el regalo sorpresa).

La práctica de ashtanga es una carrera de fondo y la puerta de acceso al trabajo interior.

Si la parte física no es sostenible y no se tiene bien atada, difícilmente se pueden trabajar los aspectos más sutiles y menos físicos.

Un saludo,

Dani