¿Tu cuerpo te dice basta?

No eres el único: la mayoría no pasaría la ITV

Hay una forma de volver a sentirte fuerte.

Se llama ashtanga yoga y te aviso… suele enganchar.

Rellena el formulario ahí abajo y me pongo en contacto contigo.

Pero antes de seguir he de decirte una cosa: Mis clases no son garantía de que vayas a hacer posturas extremas.

Lo que sí te aseguro es que vamos a mejorar tu práctica.

Esto es, no sólo las posturas y la técnica, sino las consecuencias de una práctica bien entendida: sentirte bien dentro de tu piel.

Pero.

Para trabajar juntos se tienen que cumplir unas condiciones:

  • Que desees trabajar conmigo.

  • Que vea que te puedo ayudar y queramos trabajar juntos cuando sea la consulta de valoración.

  • Que haya un hueco disponible en la lista de espera.

  • Ah, y otra: que estés en condiciones de hacer una inversión mínima de 980€ en acompañamiento para clases privadas 1:1. (Para que te hagas una idea, con esa inversión mínima, puedo enseñarte lo esencial para que desarrolles una práctica sólida con 1 clase semanal durante 3 meses).

Pinchar ahí arriba y meter tu email significa esperar a que me quede un hueco libre para poder trabajar contigo. Dependiendo de cuando entres pueden pasar semanas o meses hasta que esto ocurra. Si te urge un profesor de yoga es probable que yo no sea la persona indicada.

Vale, te cuento.

Las cosas han cambiado en los últimos años.

Es obvio que sentirse centrado siempre fue importante, pero hoy en día, en este mundo de distracciones, es radicalmente imprescindible.

Si el yoga siempre fue importante, ahora, en el mundo actual, lo es todo.

Y esto no tiene nada que ver conmigo.

No lo digo porque yo me dedique a ello, lo digo, porque da igual en qué circunstancia te encuentres, si no estás sano, con claridad y con energía, el mundo te comerá.

Así que una manera inteligente de lidiar con todo esto es hacer yoga.

Haz yoga tú, tu familia, y tus amigos.

Practicad yoga.

Esto es así, hay un montón de gente arrastrando sus cuerpos, sin dirección, de aquí para allá todo el día.

¿Y sabes cuál es la razón principal?

No es trabajar de 8 a 5.

Ni llevar los niños al cole.

Es estar DESGASTADO como un calcetín.

Y eso no mola.

De hecho, no mola nada.

Y quienes tengan herramientas, serán capaces de aguantar el día sin necesidad de siestas.

Ni de ir por ahí taquicárdicos de café (o cosas peores).

Y con la suficiente energía para llevar a cabo sus proyectos de vida, día tras día.

Es ley.

Pero no tiene porque ser tan dramático…

—¿Qué tal tu práctica de yoga? ¿Todo bien?

—Bueeeno… hoy no fue mi mejor práctica… esta mañana no me puse la pierna detrás de la cabeza…

—La qué?!? Pero entonces… ¿no haces yoga para sentirte mejor?

—Sí, bueno… y para conseguir likes en el Insta

(Eso es ser un ESCLAVO DE TU PRÁCTICA)

Bien.

Ser un esclavo de tu propia práctica es el anti-yoga porque…

Tu práctica debe darte libertad mental, física y emocional.

Basta con practicar y empezar a darle puerta a todo ese hastío que te anestesia debido a la falta de movimiento.

Y casi sin darte cuenta…

¡PAM!

Te sientes mejor dentro de tu piel.

(Un movimiento que te hace bien).

Es lo que yo llamo empezar a “encarnar el cuerpo”.

A través de movimientos y posturas coordinadas con la respiración en una secuencia hilada y específica para ti en este momento vital (o sea, el yoga que funciona).

Pero como te digo, cada caso es personalizado, con lo que tendremos que ver qué sería lo más conveniente para tí en una consulta de valoración.

En cualquier caso, ¿qué pasa cuando tienes una rutina bien definida y ajustada a tu momento, y tienes el ACOMPAÑAMIENTO necesario para llevarla a cabo?

Pasa que…

(A nivel físico):

  • Empiezas a sentir los beneficios de una práctica sostenida. Es decir, te sientes con más energía en el cuerpo pero a la vez centrado, con claridad y con calma.

  • Y surge una conciencia corporal que te ayuda a saber cómo estás en ese momento, y te hace poner atención a ese sitio. Algo crucial para deshacer tensiones.

  • A medida que te vas moviendo, esos dolores en el cuerpo van desapareciendo, y te ayuda a mejorar el cuadro que sea que tengas en este momento (todo el mundo tenemos cosas). Y cuando no hay dolor, el mundo se ve de otra manera.

  • Desarrollas no sólo más plasticidad en el cuerpo, sino más fuerza y una enorme capacidad de resistencia (no sólo física). Esto va muy bien para la confianza en uno mismo.

Hay gente yendo a clases de yoga que le quedan grandes. Pérdida de tiempo y de energía. Y con posibles riesgos de lesión. En tu práctica eso no va a pasar.

  • Cuando andas por la calle, vuelas. Dejas de tener esa sensación de ahogo… aunque sea cuesta arriba. Y te das cuenta que esa ligereza, mola.

  • Con un rango de movimiento más amplio en las articulaciones de tu cuerpo, se experimenta una tremenda sensación de libertad y bienestar.

La mayoría de los que hacen yoga se quedan en la parte física. Y ya. Tu práctica debe ser tu herramienta de transformación: un apoyo para navegar la vida.

Si además hacemos yoga del bueno (lo que viene siendo no sólo la parte postural, sino la parte de respiración y meditación)…

(A nivel mental):

  • Tu capacidad de discernimiento aumenta. Y cuanto más discernimiento, más y mejores decisiones.

  • Descansas de verdad, lo cual es FUNDAMENTAL para una vida longeva y de calidad. ¿Te acuerdas de cómo dormías cuando eras un enano? —Pues así.

  • La práctica de yoga te ayuda a “habitar” el momento presente. Acaba con los momentos de arrepentimiento por no haber dicho o hecho.

  • Obviamente, estar “zen” todo el rato es trabajo para toda una vida, pero notas una bajada sustancial del estrés.

  • Como practicas el “espionaje” de tu mente, empiezas a ver cosas de tí mismo, por ejemplo: cómo te hablas. Algo que nos condiciona TODO el rato con nuestro propio “diálogo interno”.

Imagina ser capaz de ver tus puntos ciegos. De ser consciente de cómo te percibes y de cómo eres percibido. Es más, de tener la capacidad de cambiar lo que no te gusta de tí y de potenciar y adquirir lo que te gusta.

Eso se llama…

Estar bien dentro de tu piel.

(A nivel emocional):

  • Sientes, quizá por primera vez, lo que es la estabilidad emocional. No es que te puedas escaquear de emociones difíciles, pero ayuda a reaccionar con menos impulsividad y más calma.

  • Eres un soplo de aire fresco con los que te rodean. Tu manera de “cabalgar” el presente crea un magnetismo difícil de ignorar.

  • Después de practicar te sientes como si te hubieras “reseteado”, y empiezas el día metiéndole caña a tus planes.

  • Controlas tu estado emocional y dejas de ponerlo en manos de cualquiera. Entiendes que eres responsable de tus emociones.

  • Sacas el coraje para decir NO, la palabra mágica y algo muy útil en la vida.

  • Llega un momento en el que te da igual lo que piense la gente. Como dijo Ralph Waldo Emerson: “Ser tú mismo en un mundo que constantemente intenta convertirte en otra cosa es el mayor logro.”

En definitiva…

Tener una práctica bien definida y ajustada a tu momento vital te va a permitir: desarrollar una enorme fuerza física y de voluntad, rumbo, y agallas para crear los cambios duraderos que elijas en tu vida.

O sea: estar bien dentro de tu piel.

Y aquí tengo que advertirte algo.

El yoga es un rodeo y tienes que saber cabalgar. Si no tienes los recursos ni la seguridad como para gestionar lo que pueda venir con la práctica que te enseñe, es mejor que no entres en la lista de espera.

Te lo digo porque he visto de todo… gente que se divorcia, que cambia su dieta, o que de repente transforman su estilo de vida…

De lo que te hablo es de tener “espinazo” cuando la vida te lo pone en bandeja.

Entonces, si eres capaz de esto último, y tienes pensado invertir mínimo 980€ en acompañamiento de clases privadas 1:1, solo tienes que entrar en la lista y esperar a que me quede un hueco para ti…

Entrar en la lista de espera significa esperar a que me quede un hueco libre para poder trabajar contigo. Dependiendo de cuando entres pueden pasar semanas o meses hasta que esto ocurra. Si te urge un profesor de yoga es probable que yo no sea la persona indicada.