Cómo el yoga arruinó mi vida y cómo me la salvó después (Parte I)

Con el paso de los años la práctica de yoga ha hecho mella en mí como individuo. No voy a decir si esto es bueno o es malo, eso lo tienes que decidir tú, en base a lo que te voy a contar aquí y ahora.

En retrospectiva, el Dani del 2010, el año que empecé a practicar, no es ni remotamente parecido al de hoy.

El proceso de transformación fue lento a veces y muy repentino otras. 

El yoga como proceso de transformación personal

Verás… mi sensación siempre fue que todo lo que hacemos en el mat es algo así como un ‘ensayo’ para la vida real. Una especie de entrenamiento para la vida. Porque desde mi perspectiva, el Gran Maestro es la vida misma. 

Así que en mi caso, los períodos donde mi vida era muy estable y picaba piedra cada mañana en mi esterilla eran períodos de transformación lentos.

Repito, lentos.

Transformaciones lentas: cuando el yoga trabaja en silencio

Porque como posiblemente sepas, el yoga es un trabajo profundo pero lento y requiere una práctica consistente por largos períodos. Esto a su vez, también hace de la práctica algo seguro. El día a día de la práctica hace que integres en tí mismo constancia, consistencia, equilibrio, claridad, voluntad, estabilidad y fuerza interna, yo diría cualidades muy convenientes para la vida.

Todo este trabajo de transformación profundo y lento sólo se puede desarrollar con una actitud muy particular. Y esto realmente es lo bonito de todo: sin esa actitud, todo se reduce meramente a un trabajo físico. 

Ojo, no lo juzgo, hay gente que lo utiliza para hacer un trabajo interno y otros, de alguna manera y a veces sin quererlo, acaban inflando su ego.

Y eso es algo que se puede ver, sobre todo en el ashtanga.

Todo bien. Todo en orden.

Cada uno con sus costumbres.

He visto a practicantes avanzados hacerse los pavitos y buscar la atención de los demás, y también llegan a mis oídos historias de algunas grandes estrellas del ashtanga y su enorme falta de humildad. 

¿De verdad eso es posible? ¿De verdad es posible que haya gente que practica las series avanzadas y no tengan ni pizca de humildad?

No solo eso es posible, sino que es más común de lo que piensas. Se llama ‘espiritual bypassing’. Te lo explico en profundidad en este artículo de AQUÍ.

Sigo.

Como te decía, el yoga trabaja lento pero profundo y cuando llevas una vida relativamente estable, el trabajo puede ser muchas veces imperceptible. Eso no significa que nada esté pasando, lo que pasa es que es muy difícil de saber con qué uno está lidiando en esos momentos. Y si te digo la verdad, tampoco es necesario saber todo con lo que estás lidiando en cada momento.

Lo importante es aprovechar la ola y seguir practicando -porque esto te lo aseguro- la vida te va a poner dificultades, y en esos momentos seguir practicando se puede llegar a sentir imposible. 

Bien.

Que me voy por los cerros de Úbeda.

Otras veces la transformación es repentina.

Transformaciones repentinas: cuando la vida te pone a prueba

Y yo particularmente, esto lo veo como un examen. Haces la práctica por años y de repente la vida te pone a prueba. Y no sólo te hace examen sorpresa, sino que también es evaluación contínua. Todo a la vez!

Así, pam!

La vida te pega un sacudón y te deja con las piernas temblando. Tal cual cervatillo recién nacido.

Te agarra desprevenido.

¿Y tú pensabas que estabas a salvo porque llevabas haciendo tu práctica religiosamente por años?

Jajajajajja 

¿A ver? ¿A ver otra vez?

Jaaajajajjajaja

Bueno, ya basta de coñas.

Nadie está a salvo… y mucho menos si haces una práctica espiritual.

Esto se debe a que con la práctica de yoga le das una vuelta al karma.

¿Te acuerdas de lo que dijo Pattabhi? ¿”practice, practice and all is coming”? Bueno, pues también se refería a lo malo. A que tanto lo bueno como lo malo (all) está en camino. 

Entonces… ¿qué onda con esto?

Pues nada, que si has hecho los deberes durante años pasarás este sacudón de la vida de una manera más estable… y lo más importante: tendrás una herramienta para encontrar estabilidad en momentos de caos.

Con los años he visto que muchas de estas sacudidas no son algo personal ni excepcional.
Se repiten una y otra vez en la práctica, independientemente de quién esté en la esterilla.

Con el tiempo he intentado ordenar esa manera de mirar la práctica y explicar desde dónde enseño.

Puedes leer más sobre DESDE DÓNDE ENSEÑO LA PRÁCTICA.

Vale, vale…

¿Pero por qué me cuentas todo esto si yo vine a leer cómo el yoga te arruinó la vida y cómo te la salvó?

Ya voy con eso, pero todo esto que te he estado contando hasta ahora tiene mucho que ver con lo que sigue porque…

Cómo el yoga arruinó mi vida (y por qué no está tan mal)

…Porque “cómo el yoga arruinó mi vida” está directamente relacionado con los procesos de transformación lentos, y “cómo me la salvó” está relacionado con los procesos de transformación repentinos.

A ver…

Es fácil pensar que el yoga es capaz de arruinar vidas si lo ves desde la perspectiva del ego. Desde la perspectiva del samsara te la destroza. Pero también te la arruina de las maneras más extrañas, que como verás … tampoco están tan mal.

Los cambios físicos que nadie te cuenta: Los asientos de los aviones te incomodan sobremanera

Esto es una de las primeras y más obvias maneras en las que el yoga arruina tu vida porque a nivel físico hay un cambio drástico en tu cuerpo.

Eres mucho más consciente de tu cuerpo, y cualquier cosa que te saque de la buena alineación se siente horrible. Y sentarse en esos asientos para gente con chepa, todo encorvado y con la cabeza pa’lante… como mínimo te pone a prueba. También depende de las horas de vuelo.

Pero no solo eso… a nivel físico son muchas las cosas que cambian. Por ejemplo, otras cosas que a nivel físico no tienen cabida en mi vida después del yoga son:

* Tejidos sintéticos

* Comida basura

* Microondas

* Bebidas muy frías

* Alcohol

* Tabaco

* Ambientes con humo

* Mal descanso

…Y seguro que me he dejado en el tintero más de uno.

Te haces más sensible: el yoga y las emociones

Esto es algo de lo que nunca escucho hablar y es algo que me estuvo frustrando durante mucho tiempo.

Asumo que ya lo sabes, pero por si acaso igual te lo comento. El hatha yoga -y el ashtanga vinyasa es una forma de hatha yoga- trabaja purificando el cuerpo a niveles abismales con el propósito de hacer del cuerpo una antena muy bien calibrada.

De esta manera, no sólo lo que tú emites se amplifica, sino que también se amplifica lo que sientes y percibes

Así, con el cuerpo antena y una mente aguda el yogui se adentra en las profundidades del ser para descubrir su esencia. 

¿Pero qué pasa si el yogui vive en Getafe y trabaja de lunes a viernes de 8 a 6, sábados, domingos y festivos libres?

Pues es una putada, qué quieres que te diga.

Hacerse sensible te pone en una posición vulnerable, y eso puede llegar a quemarte porque estás expuesto. Todo te afecta más. Y hay peligro real de volverte un gruñón. 

Yo me ví en esa situación durante años sin saber qué hacer. 

Y aquí va el consejo del año, algo que me gustaría me hubieran dicho hace tiempo.

La meditación ayuda mucho en el desarrollo de la paciencia. 

(De nada).

Ahora…

Una vez este ‘pequeño’ detalle está resuelto, son todo ventajas lo de ser sensible. Sientes mucho más y eso te puede ayudar a entender, empatizar y desarrollar más compasión con los otros y contigo mismo.

Y a la vez, esta nueva sensibilidad te fuerza a priorizarte más (en el buen sentido) como veremos mas adelante. 

Cómo el yoga destroza tu identidad: eres menos reactivo.

El espectro de este punto es muy amplio y puede influir desde tu propio carácter hasta la política. 

Por ejemplo, antes de hacer mis rituales mañaneros, mi vida era una montaña rusa de emociones. Algo totalmente inestable. El fin de semana tenía un subidón enorme, salía de fiesta, bebía, etc… y los domingos estaba de bajona.

A medida que la semana transcurría, me iba recuperando y el fin de semana se repetía el ciclo. 

Ahora no. 

Con esto podemos confirmar que el yoga destrozó mi vida social.

En este sentido mi vida dejó de tener bajones a nivel emocional… peero, tampoco tengo esos subidones. Por ejemplo, antes, aparte de tener bajonas los domingos, me reía hasta llorar mucho más a menudo que hoy en día, pero esas risas eran artificiales a causa del alcohol y alguna otra cosita que me tomaba. 

Hoy en día me sigo riendo, alguna vez hasta llorar, pero no tan a menudo como antes… lo que pasa es que ahora es de una manera natural. 

¿Se podría decir que ahora vivo menos intensamente? 

Para nada. 

Simplemente vivo con más estabilidad. No hay picos tan altos ni valles tan bajos, y de esta manera se siente todo con una cierta continuidad.

En relación a la política -e incluso religión- uno se vuelve mucho menos reactivo. No existen ya las perspectivas extremas, ni políticas ni religiosas porque empiezas a ver una verdad profunda y entiendes que ni la política ni la religión te llevan a buen puerto.

Se llega a cierto tipo de entendimiento a través de la experiencia. Ya sé que suena muy manido, pero es muy cierto: tenemos un rango de acción mas o menos limitado para cambiar las cosas a nuestro alrededor, pero donde tenemos el espectro completo es dentro de nosotros. Ya sabes, cambiar las cosas que no te gustan de ti mismo y todo eso. 

Entiendes que ni con politica ni con religión se pueden crear cambios sostenibles, porque su base es el control (y a veces la violencia).

No es que te hayas vuelto tibio, es que lo ves bastante irrelevante y tampoco quieres gastar energía ahí. 

Entonces, podríamos decir aquí que el yoga también destrozó la parte de mi identidad que me limitaba a nivel político ya que a nivel religioso nunca me identifiqué demasiado. 

Aunque si que es verdad que antes era mucho mas reactivo con los temas de la religión y me emperraba en ver solo lo ‘malo’ de ello. Ahora lo veo por lo que es, e incluso le puedo llegar a encontrar su parte ‘buena’.

Cómo el yoga destroza tus relaciones sociales: el nivel de ‘autismo’ se incrementa con los años.

Y aquí quiero puntualizar: no es que me esté volviendo autista, es simplemente que valoro más mi tiempo y el de los demás y no se me ocurre estar con alguien “por estar”.

No sé si me explico.

No decido quedar con alguien sólo porque tengo ansiedad, o porque no soy capaz de estar conmigo mismo o porque me aburro.

Cuando quedo con alguien es porque decido quedar con esa persona, porque quiero.

Entonces, cuando haces un ejercicio de honestidad brutal contigo mismo de repente te ves ‘filtrando’ y tu vida social se merma. 

 

También el hecho de estar trabajando con energía te hace más consciente de la tuya propia, y eso a su vez te obliga a poner atención con quien interactúas

Muchas veces tenemos esos acuerdos sociales, y hacemos cosas que no nos apetece hacer sólo por el “qué dirán”. 

Con el yoga, al final, les das comidilla para que hablen pero lo bueno es que te empieza a tirar de un pie lo que digan. Te alineas más contigo mismo, y eres mas fiel a tí mismo que a los demás. 

En pocas palabras, te traicionas menos… y eso se empieza a sentir de la hostia!

Este texto forma parte de una manera muy concreta de entender la práctica y la vida.
Si quieres comprender mejor desde dónde enseño y cómo trabajo todo esto en la práctica real, puedes verlo AQUÍ.

La primera parte de este artículo se acaba aquí. En breves la segunda parte -”Cómo el yoga me la salvó después”.

Si quieres leer otros artículos parecidos te paso al blog haciendo clic AQUÍ.

COMPARTE CON TU GENTE Y TODO ESO

Previous
Previous

Cómo el yoga arruinó mi vida y cómo me la salvó después (Parte II)

Next
Next

Ashtanga, Kapotasana & the Spanish Inquisition